Voces Silenciadas
- Silvia Natividad Chipana Tintaya
- 16 oct 2024
- 2 Min. de lectura
Un plan de intervención integral para detener el feminicidio

Lilian Rosario Paye Mamani
En Bolivia, el feminicidio es un problema social que no podemos ignorar. Cada año, las vidas de mujeres son brutalmente asesinadas y esto no puede ser parte de nuestra realidad. Es momento de actuar con determinación y compromiso, implementando un plan integral que aborde tanto la prevención como la respuesta inmediata ante este flagelo. La responsabilidad de cambiar esta historia recae sobre todos nosotros.
El feminicidio es la forma más extrema de violencia de género y una manifestación cruel de la desigualdad que persiste en nuestra sociedad. No podemos quedarnos de brazos cruzados mientras las mujeres siguen siendo víctimas de esta violencia, que no solo destruye familias, sino que también socava los cimientos mismos de nuestra sociedad.
Es importante enseñar desde la infancia en las escuelas sobre la igualdad y el respeto hacia las mujeres. Si logramos que todos entiendan estos valores, estaremos dando un paso importante para acabar con la violencia de género y para construir un mundo más justo para todos.
Es fundamental que las mujeres que enfrentan situaciones de violencia sepan que no están solas. Debemos garantizarles acceso a servicios de apoyo integral que incluyan asistencia legal y apoyo psicológico.
Hasta el tercer trimestre de 2024, Bolivia se registro con 69 feminicidios, según la Fiscalía General del Estado se encuentra peligrosamente cerca de igualar los 81 casos en 2023. Representa una crisis nacional que el Estado no está abordando de manera efectiva.
En 2024 a falta de dos meses para terminar el año y está a solo 11 feminicidios de alcanzar la cifra del año anterior. La Paz es el departamento con más feminicidios 18 casos seguido y después Cochabamba y Santa Cruz (14 casos cada uno). La mayoría de los casos tienen a los responsables identificados, con muchos en detención preventiva o con sentencia.
La violencia de género sigue siendo una expresión del machismo profundamente arraigado en la sociedad, y la impunidad, la falta de educación en temas de género y un sistema judicial lento agravan esta realidad, en una justicia que actúe con mayor rapidez y eficacia. Sin estos cambios, la violencia contra las mujeres seguirá cobrando más vidas.
Finalmente, necesitamos un cambio cultural profundo en creencias que justifican y minimizan la violencia contra las mujeres. Los medios de comunicación, junto con las redes sociales, tienen un papel fundamental en este proceso, al promover una cultura de respeto e igualdad.



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